martes, 24 de agosto de 2010

Estilos de cabello, libros y chicos

Me gustan los chicos con el pelo semi largo y desordenado, ¡se me hacen tan sexuales! me babeo por ellos, especialmente si lo tienen como el chico de la foto, ¡me desmayo de felicidad!

Aunque, en mi vida real y cotidiana, rara vez veo a un tipazo que se atreva a usar este estilo, y eso que estoy rodeada de chicos.

¡Pero! no son imposibles de encontrar, y además me encontré con uno en la situación menos esperada.

Yo estaba en una librería tratando de sacar un libro que (para mi perdición), estaba en la estantería más alta de todas, no vi a nadie a mi alrededor así que trate de sacar el libro yo solita, claro, sin éxito, entonces alguien me pregunta qué libro quiero y yo "ese, los hombres son de Marte y las mujeres de Venus" (respondí con algo de vergüenza, digo, ustedes me entienden), entonces sacan el libro y volteo a ver a la persona que me ayudo y ¡hay mi dios!, un chico con un estilo medio punk-gotico (realmente no sé lo que era) con un pelo desordenado similar al guapo de la foto, yo casi me desmayo, me puse roja y todo, solo pude decir un gracias y salir de ahí rápido con los nervios que me dieron.

Al final me sentí mal por no ver echado una conversación, ¡que él de verdad estaba para chuparse los dedos!, en fin... el lado bueno es que tengo mi libro, que a empezado explicando la relación del autor con su esposa, y a mí, realmente me conmovió...

Pueden leer un pesasito, pero es para que se animen con el libro
Ella siguió: “¡John Gray, eres un amigo interesado! Mientras soy la dulce y afectuosa Bonnie estas aquí conmigo, pero en cuanto dejo de serlo, te vas por esa puerta”.
Hizo una pausa y sus ojos se llenaron de lágrimas. Su tono cambió y dijo: “en este mismo
momento estoy dolorida. No tengo nada para dar, ahora es cuando más te necesito. Por favor, acércate y abrázame. No tienes que decir nada. Sólo necesito sentir que tus brazos me rodean. Por favor, no te vayas”.
Me acerque y la abracé en silencio. Lloró en mis brazos. Después de unos minutos, me agradeció por no haberme ido. Me dijo que sólo necesitaba sentir que la abrazaba.
En ese momento comencé a darme cuenta del significado del amor, del amor incondicional.
Siempre pensé que yo era una persona afectuosa. Pero ella tenía razón. Había sido un amigo interesado. En la medida en que ella se mostraba felíz y agradable, yo demostraba amor. Pero si ella no estaba felíz o estaba enojada, me sentía agredido, discutía o tomaba distancia.
Ese día, por primera vez, no la abandoné. Me quedé y fue muy bueno. Pude brindarme a ella cuando realmente lo necesitaba. Parecía amor verdadero. Preocuparse por el otro. Confiar en nuestro amor. Estar allí en el momento en que ella lo necesitaba. Me maravillé de lo fácil que me resultaba apoyarla cuando se me mostraba el camino.
Se me hace tan hermoso... espero que lean el libro y lo disfruten, porque de verdad ayuda a entender mejor a nuestra pareja, o simplemente, al sexo opuesto.

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